puertas interiores lacadas


Las puertas interiores de la vivienda,  son importantes desde el punto de vista decorativo, ya que no son puertas de seguridad extrema, porque estas puertas tienen la función específica de crear la intimidad requerida, por ejemplo las puertas internas de un baño, o de los dormitorios, así que éstas deben tener el estilo de la habitación, y desde luego el color y la textura que corresponde a ella. Es en este caso hemos elegido a las puertas interiores lacadas, que no son nada más ni nada menos,  que las puertas pintadas con esmaltes y lacas para que realcen su brillo, o también los barnices lustrados dan ese toque luminoso que queremos.

Matenimiento

Las puertas interiores lacadas,  son muy sencillas de mantener ya que el polvo, y la gratitud propia de la vivienda no se quedan adheridos a su superficie, esto no sucede con una puerta opaca satinada. Los colores tienen que entonar con los de las paredes, de un lado o de otro, porque en muchas oportunidades se pintan de un color en el interior y otro en el exterior, es decir la parte que da a la otra habitación.



puertas interiores lacadas
La mayoría de las puertas interiores lacadas son blancas.

Las lacas son las que se emplean para conseguir puertas interiores lacadas, y éstas son pinturas que cuando se secan dejan ese brillo que deseamos, que con el tiempo no se deterioran. ¿Cómo conseguir el brillo extremo en ellas?, muy sencillo, en principio comprando la pintura adecuada, y haciendo el trabajo como corresponde. El trabajo es llevado a cabo por pintores que saben realizar el lacado, estos profesionales, comienzan por lijar las superficies de la puerta en este caso, tapando los poros que la ésta pueda presentar, y rellenado los huecos, que aunque sean pequeños,  en el trabajo final se notan,  dando una sola mano, para seguir lijando cuando esta se seca. De esta manera, mano tras mano, se consigue que la pieza adquiera cuerpo y brillo que es lo que deseamos.

Las puertas interiores lacadas,  son las más requeridas, porque las superficies quedan perfectas, suaves al tacto, y como ya dijimos la suciedad,  no le hace mella, además la pieza a laquear adquiere más cuerpo. Con las lacas adecuadas y de muy buena marca, se cubre todo en forma perfecta, dando varias manos tantas, como sean posibles, con las brochas finas. No se deja nada en la superficie sin pintar o laquear, las molduras, las esquinas, los cantos, etcétera, para luego dejar secar perfectamente y colocar las manillas que corresponden.

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