puertas de entrada antiguas


Las puertas de entrada antiguas son generalmente de madera, por la calidez que la misma le imprime a los ambientes.
Hoy en día se pueden conseguir modelos producidos en cantidades y en medidas estándares, los cuales resultan un tanto más económicos que las piezas fabricadas en forma completamente artesanal.
Los materiales más empleados para las puertas son maderas macizas, más bien duras, como el cedro, el roble o la teca.
A la hora de comprar una puerta de madera, es muy importante verificar que la madera haya sido secada correctamente en hornos especiales para que luego no la misma se dilate o contraiga.
Por más pequeñas que sean, estas deformaciones entorpecen el cierre de las puertas de entrada antiguas, desgastándolas y rayándolas.
También debe verificarse que se hayan sometido a tratamientos con repelentes de agua y contra las plagas.
Además de estos tratamientos básicos, hoy en día también se pueden encontrar maderas tratadas para soportar cualquier condición climática, como la radiación ultravioleta del sol, la lluvia, el granizo, etc.
Estas consideraciones, a pesar de ser muy importantes para la preservación y prolongación de la vida útil de las puertas de entrada antiguas de madera, no son comúnmente tenidas en cuenta.



Colores y diseños

Además de estos procedimientos para mantener las puertas en buenas condiciones, también se le pueden aplicar diferentes patinados en colores natural o cardenillo, para darles un acabado más antiguo.
Algunos de estos modelos de puertas de entrada antiguas de madera vienen con vidrios de colores o vitraux incorporados, de distintas formas y colores, como el clásico estilo francés con flores, con marcos de hierro, pasadores de bronce, pintados a mano, etc.
Los diseños son elegidos por los clientes. Algunos además del paso de la luz, también permiten el flujo de aire, favoreciendo la ventilación de las habitaciones.
Estos detalles suelen ser los puntos débiles de las puertas en materia de seguridad, por eso suelen venir protegidos con rejas en hierro forjado.
También hay puertas de entrada antiguas de hierro. Al igual que las de madera, se pueden combinar con vidriados. Es muy común que se les agreguen accesorios en madera. Como todo metal, con la exposición al aire el hierro corre riesgo de oxidarse.
Por ello, al optar por este material, debe verificarse que el material haya sido sometido a un proceso de galvanizado, caso contrario puede ser atacado por la corrosión.
Normalmente las puertas de entrada antiguas de hierro forjado tienen una vida útil muy extensa.
En general, los propietarios eligen colores negros, con detalles en dorado o plateado, en diversos acabados, que pueden ser mate o metalizados, lisos o jaspeados.

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