copas de vino


Por lo general, la posibilidad de poder exhibir una pequeña bodega o incluso las botellas de los mejores vinos le da un toque de distinción a la casa, y hoy en día, lo mismo sucede con las copas de vino. Más allá de su evidente funcionalidad y necesidad, las copas de vino quedan muy bien ya sea en la sala o en la cocina, gracias a que existen diferentes tipos, diseños y tamaños, pueden combinarse generando diferentes sensaciones de decoración. Especialmente si tienes una alacena de vidrio, éste es lugar ideal para guardarlas y para que también estén a la vista, ya que allí están protegidas del polvo y las suciedades, pero también, venden muchos accesorios, especialmente de madera, para que las coloques colgando o volteadas; estos resultan ser los favoritos de muchas personas.



Hay tres tipos diferentes de copas de vino: La primeras son las copas de vino tinto, las cuales se caracterizan por ser las más grandes, en donde la parte superior se va cerrando. Esto es así ya que ayuda a que el vino tenga un buen espacio para airearse, es por eso que nunca se recomienda servir mucha cantidad. Las segundas son las copas de vino blanco, las cuales tienen un cuerpo mucho más pequeño que las anteriores y son más estrechas. Lo ideal es que la copa esté fría a la hora de servir el vino ya que este tipo se debe beber fresco. El tercer tipo, son las copas de vino espumante, que son muy similares a las copas de champagne. Éstas son comúnmente llamadas “copas flauta” y tienen esa forma para conservar las burbujas del vino.

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