limpiar los electrodomésticos

Limpiar los electrodomésticos es importantísimo, especialmente aquellos que son utilizados para elaborar alimentos, siendo que, estando sucios pueden ser fuente de muchas bacterias y microbios dañinas para la salud. En este sentido es importante destacar el hecho de que hay varias maneras para limpiar tus electrodomésticos, teniendo cuidado de no arruinarlos. Por ejemplo, limpiar la heladera es una tarea muy importante y sería bueno hacerlo al menos cada dos meses limpiándola a fondo, especialmente para evitar malos olores de residuos que puedan llegar a quedar allí dentro sin darnos cuenta. Lo primero que debes hacer es vaciarla por completo y desenchufarla, también debes quitar todos los soportes y repisas y todas aquellas piezas que puedan quitarse; lo mismo para el congelador o freezer en caso de que tenga. Lo ideal es utilizar una esponja con agua y jabón o detergente, pero que no tenga ningún producto que sea demasiado químico o que pueda llagar a dejar residuos siendo difícil para retirar por completo. Esto se debe a que puede llegar a afectar los alimentos.

Por su parte, las tostadoras suelen dejar bastante residuos, y una buena manera de limpiarla es retirando todos los restos de pan que suelen acumularse en el compartimiento que éstas tienen por debajo. Quizás limpiarla por dentro es realmente muy difícil, por eso una alternativa viable es utilizar un secador de pelo o una mini aspiradora para poder quitar todas las migas residuales que queden. Recuerda siempre desenchufarla antes de manipularla. La cafetera es otro de los electrodomésticos más utilizados en casa, y si es blanca, suele ensuciarse mucho más ya que el café suele dejar manchas que si no se limpian rápidamente, se volverán más difíciles de quitar con el tiempo. Al igual que con la mayoría de los electrodomésticos, las cafeteras debes limpiarlas con una esponja y agua enjabonada. En el caso de que las pavas eléctricas, es importante que tengas en cuenta que con el uso continuo, suele juntarse bastante oxido y sarro en el fondo, que si dejas pasar mucho tiempo, se volverá mucho más difícil quitarlo. En este caso, la mejor opción es el vinagre blanco. La idea es que hiervas 250cm cúbicos de agua mezclados con 250cm cúbicos de vinagre blanco. Una vez que el agua hierva, debes dejarlo reposar hasta que se enfríe, y luego, volver a hervirla. Debes repetir este procedimiento hasta que notes que el sarro se sale en casi su totalidad, y luego, debes enjuagarla muchas veces hasta quitar todo.

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