limpiar una chimenea

¿Cómo limpiar una chimenea en pocos pasos?



Tener una chimenea a leña es uno de los placeres de la vida para disfrutar no solo por lo decorativo sino tambien por la calidez de su función. Dependiendo del uso que se le dé, es importante la frecuencia de la limpieza, para que el tiraje no se tape y no se torne peligroso. Hay muchas empresas que se dedican a limpiar chimeneas, como tambien personal autónomo llamados deshollinadores. También existe la posibilidad de limpiar la chimenea uno mismo, para ello se debe comprobar el estado del tiraje por dentro. Según el tipo de madera o leña que se queme ensuciara más o menos la chimenea. Cuando ésta se usa, se le adhiere un compuesto químico llamado creosota, derivado de los alquitranes que resulta de la quema de la madera al igual que el hollín que tambien se deposita en las paredes y en el piso de la chimenea. La creosota es una sustancia muy inflamable y en su descomposición se convierte en un líquido resbaladizo que se pega en el interior producto de la combustión. Es conveniente limpiar la chimenea una vez al año cuando se la usa con frecuencia y cada dos años si se utiliza esporádicamente.



Para limpiar una chimenea se puede hacer a fondo o de forma más rápida, haciendo un mantenimiento con productos específicos anti hollín que se comercializan en las tiendas de chimeneas y barbacoas. Estos productos son muy fáciles de usar, cuando la chimenea está encendida se arroja una cantidad del producto sobre las llamas y en pocos minutos se deshace lo que se encuentra acumulado en las paredes interiores. De esa manera se puede mantener relativamente en buenas condiciones, pero hay que percatarse que no se trata de una limpieza a fondo. Para limpiar una chimenea hay que cumplir con una tarea más ardua, que sería introducirse por el tiraje, para despegar todo lo adherido. Quien desee limpiar una chimenea debe vestirse con ropa adecuada sabiendo que se va a ensuciar, una gorra, una máscara tapando la boca y la nariz, y un par de guantes. Para limpiar una chimenea, es necesario un cepillo de alambre y otro especial con mango, y es fundamental llevar una luz para ver en el interior. Es importante tapizar el suelo con papeles y trapos, para proteger la superficie, y un trapo grande embebido en agua para absorber el hollín y la creosota que vayan cayendo. Las paredes se pueden cepillar con una mezcla de vinagre blanco y agua.

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